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El análisis de múltiples estudios sobre la gestión de la edad ha mostrado que una buena labor de supervisión resulta en una mejora en la capacidad de trabajo de los trabajadores entre 51 y 62 años. Para ello, los mandos intermedios deben mostrar:
El análisis de múltiples estudios sobre la gestión de la edad ha mostrado que una buena labor de supervisión resulta en una mejora en la capacidad de trabajo de los trabajadores entre 51 y 62 años. Para ello, los mandos intermedios deben mostrar:
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Mostrar una actitud adecuada y aprecio hacia los trabajadores mayores.
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Apoyar y colaborar con los trabajadores en su día a día.
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Tomar en consideración las necesidades individuales para adaptar el puesto
de trabajo a las mismas.
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Tener la capacidad de comunicar con los trabajadores mayores.
Si la actitud del mando intermedio hacia los
trabajadores de edad es negativa, aquel tan sólo verá cambio negativos en los
trabajadores mayores. Una actitud positiva empieza desde el convencimiento de
que también se producen cambios positivos con la edad.
Una
actitud realista acerca las personas que envejecen supone identificar,
comprender y aceptar los cambios tanto negativos como positivos.